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Tercer informe de Gobierno y la política económica de la 4T

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3 septiembre 2021 Darío Ibarra

Nos encontramos a la mitad de camino entre el actual Gobierno y el que le sucederá. En el informe presidencial es clara la visión y el rumbo que, en materia económica y social, tiene el actual presidente. Desde su perspectiva, en el pasado se otorgaron demasiadas facilidades para que el sector privado pudiera participar en diversos sectores que antaño eran exclusivos del Estado Mexicano, concretamente en el sector energético, en minas y en participaciones público-privadas como se habían dado en sexenios anteriores. La política social fue destacada en el informe como uno de los grandes logros de su mandato, así como la estabilidad macroeconómica y el ingreso de divisas provocada por las remesas de aquellos mexicanos que trabajan en Estados Unidos.

El presidente, en su discurso, asumió la investidura política que el puesto implica. Por ello, hizo parecer como suyos lo que consideró logros en materia económica, entre ellos destacó el caso de la inflación que, si bien se encuentra por encima del promedio de algunos años, lo cierto es que se empieza reducir. Las bajas tasas de interés, al igual que el incremento en precios, en realidad son responsabilidad de Banco de México. El ingreso de dólares por concepto de remesas no es sino una prueba de que el país no está generando suficientes empleos, adecuadamente remunerados, para evitar que parte de la población se siga yendo a buscar oportunidades allende las fronteras.

La recuperación del poder de compra del salario mínimo es un hecho incuestionable. De igual modo que la regulación del Outsourcing que, dicho sea de paso, ha contribuido a que el número de trabajadores registrado ante el IMSS se haya incrementado en los últimos meses, así como que el sueldo promedio del sector formal de los cotizantes ante dicho instituto también se haya incrementado. Los efectos de estas políticas no se verán de manera inmediata, deberán transcurrir algunos años y tendrá que haber permanencia para verificar si estas medidas se traducen en mejor nivel de vida para la población. Es altamente probable que así ocurra, pero todavía está por verse.

Los apoyos sociales son parte de la insignia del actual Gobierno. Desde su gestación hubo críticas y las sigue habiendo. Si volteamos los ojos hacia nuestro vecino del norte, donde desde hace décadas existe un estado benefactor, esto ha provocado que algunas personas y familias enteras hayan adquirido un modus vivendi a través de los programas de apoyo públicos. En México corremos el mismo riesgo. En Europa el estado benefactor no tiene tantos críticos y está lejos de ser mal visto. Nuevamente se requieren más de tres años para verificar si estas medidas ayudarán a la población a tener un mejor nivel de vida y a cuantificar el costo fiscal que esto implicará.

Las finanzas públicas son todo un tema. Acabar de una vez por todas, al menos hasta que se modifique la constitución, con la condonación de impuestos está fortaleciendo los ingresos de la Hacienda Pública, pero no debemos perder de vista que esto es un evento temporal, por lo que la pregunta de dónde saldrán recursos para continuar con los programas sociales y obras públicas sin mayor endeudamiento o participación del sector privado no solo es pertinente, sino necesaria para conservar la estabilidad económica y no crear condiciones que puedan provocar una nueva crisis económica.

En los tres años restantes todavía se podría hacer mucho. Tal vez más de lo que varios analistas puedan pensar pues el actual presidente, al igual que muchos políticos que en algún momento fueron de oposición y hoy simpatizan con él, surgieron de las filas del antaño poderoso Partido Revolucionario Institucional. El modelo de Estado que el presidente está impulsando no es del todo mal recibido por los políticos que creen que se debe tener un Estado fuerte. Por lo tanto, podría haber condiciones para generar alianzas que permitan parar en seco las medidas “neoliberales” que se aplicaron durante décadas en el país. La posibilidad de que el Estado siga interviniendo en la economía y que se intente detener el crecimiento del sector privado está latente. Sin duda alguna en el informe del próximo año tendremos mucha mayor claridad en los alcances de las políticas económicas impulsadas por el actual Gobierno.

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