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La post pandemia para las pequeñas y medianas empresas. Desafíos y oportunidades.

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12 agosto 2021 Nancy García González

Es cierto, quizás sea muy pronto para hablar de la post pandemia en México, sin embargo, debemos ir anticipando las circunstancias a enfrentar cuando la crisis de la pandemia por COVID-19 termine. Particularmente, para las pequeñas y medianas empresas, donde habrá un antes y un después.

Como hemos visto, la crisis por la pandemia COVID-19 ha sido de dimensiones extraordinarias y por lo mismo ha requerido de acciones también extraordinarias, tanto en el ámbito público, como en el privado. En México se definieron políticas públicas para tratar de dar continuidad a la actividad económica, tales como apoyos financieros a las microempresas y trabajadores independientes, microcréditos dirigidos a pequeños negocios familiares, créditos a la palabra, diferimiento parcial o total de pagos en créditos personales o empresariales, entre otras que buscaban a apoyar la liquidez, la productividad y el capital humano.

En un estudio sobre las políticas de apoyo a las pymes para enfrentar la pandemia de COVID- 19 en América Latina realizado por la CEPAL, (CEPAL, 2021) se muestran las principales políticas implementadas en 2020 por los gobiernos de nueve países, en materia de liquidez, empleo, apoyo a la producción y financiamiento. Dentro de las medidas en favor de la liquidez, México concentró sus esfuerzos en promover servicios públicos y apoyar los créditos de las pymes y las personas sin optar por medidas más agresivas, como prórrogas en las obligaciones tributarias y patronales, implementadas en el resto de los países analizados en este estudio de la CEPAL (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Panamá y Uruguay). En el área de promoción al empleo, México se concentró en políticas relacionadas con la jornada laboral, al igual que Ecuador y Panamá, mientras que los otros países analizados, adicionalmente ofrecieron aportaciones al salario, que fueron entregadas en forma de asignaciones directas al empleado o bien, en aportaciones a las empresas. Respecto a la producción, México ha concentrado sus esfuerzos, en políticas dirigidas a promover el uso de plataformas digitales entre las MPYMES, así como en el diseño de protocolos de bioseguridad. Asimismo, en materia de financiamiento, México impulsó líneas especiales de crédito, así como esquemas para de promoción durante la pandemia, como el programa de crédito a la palabra, dirigido a micro negocios familiares.

Si bien, los alcances de las políticas implementadas para enfrentar la pandemia están a prueba, y sus resultados serán confrontados a nivel nacional e internacional, se estima que las políticas públicas emergentes implementadas en nuestro país para enfrentar la crisis no han sido suficientes. Entre los 186 países, México se encuentra en el lugar 137 en el índice de ayuda económica. 90, en el índice de medidas de contención de la pandemia; 66, en el índice de rigurosidad de las restricciones; y, como resultado, en el lugar 106 en el índice de respuesta global del gobierno (México ¿Cómo vamos?, 2021). Sin embargo, la eficacia de la gestión de la crisis, su capacidad de continuidad y sostenimiento, así como sus resultados, serán revelados por el tiempo y ahí se podrá analizar si su definición, oportunidad, alcance y ejecución, fueron adecuados y respondieron a la magnitud y desafío de la crisis.

Por lo pronto, lo que puede confirmarse es que para las pequeñas y medianas empresas el golpe ha sido enorme. De acuerdo con un estudio sobre la Demografía de los Negocios (EDN) 2020 publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), se calcula que de las 4.9 millones de empresas micro, pequeñas y medianas que había en 2019, se perdieron más de un millón, es decir, el 20.81 por ciento desaparecieron, con el consecuente aumento del desempleo, la informalidad y la pobreza. Con esto, resulta indispensable hacer un ejercicio de reflexión sobre los desafíos y las oportunidades que la crisis deja para lo negocios que llegarán a la post pandemia.

Es cierto, las afectaciones por la pandemia no han sido homogéneas entre los negocios. La situación económica previa, el sector económico al que pertenecen, su condición de formalidad o informalidad, el acceso a medidas de mitigación y a la tecnología, entre otros factores, han afectado en la capacidad de resiliencia de las pequeñas y medianas empresas ante la crisis por la pandemia de COVID-19. Lo que ha quedado en evidencia es que los negocios que han sobrevivido a la crisis, ahora se comunican diferente, venden diferente, llegan al cliente de una manera diferente, se promueven diferente, cobran diferente, compiten diferente y si no, deberían hacerlo, porque el consumidor y los mercados operan diferente. La pandemia empujó a los negocios hacia una transformación digital como una respuesta a la crisis, tendencia de la cual, no habrá regreso.

La transformación digital en México no empieza de cero durante la pandemia, sin embargo, en un país donde el 99,8% de los establecimientos son micro, pequeños y medianos según (INEGI, 2021), la economía digital significa un desafío importante. El avance sostenible en el largo plazo de las estrategias digitales es un desafío para el gobierno, la iniciativa privada, la sociedad y los negocios. (CEPAL, 2021)

En comparación con el resto de los países de América Latina y el Caribe, la transformación digital en México se muestra en mejor posición, gracias a esfuerzos que se han venido realizando desde la década pasada (OCDE, 2020).

Sin embargo, aun existen brechas y problemas de accesibilidad y desigualdad importantes, por lo que si México quiere potenciar el beneficio de la transformación digital en la recuperación de la pandemia COVID-19 y convertirla en una oportunidad sostenible en el largo plazo, se deberán impulsar planes de infraestructura digital de largo plazo, un marco regulatorio, de ciberseguridad y de competencia sólido, alcanzar la cobertura universal de internet de calidad, garantizar sistemas de pago digitales y logísticos confiables, disminuir barreras y costos para que las pymes participen en el comercio digital, incrementar la capacitación a las micro, pequeñas y medianas empresas (CEPAL, 2021b).

La declaración de pandemia por COVID-19 en 2020, desafió nuestra realidad. A poco más de un año de esta declaración, podemos ver la magnitud de las afectaciones, las más importante, las vidas perdidas. La situación económica también se ha visto gravemente afectada, dejando al descubierto nuestras debilidades y rezagos. Muchos negocios no lo lograron, los que siguen en pie tuvieron que mostrar una alta capacidad de resiliencia y hacer uso de nuevas herramientas, como la tecnología. Esto aceleró la transformación digital, los patrones de consumo cambiaron, los mercados se transformaron. En un principio, la tecnología se utilizó como herramienta para enfrentar la crisis, hoy ha quedado claro que la transformación digital llegó para quedarse. Ahora toca al gobierno responder con la misma velocidad para garantizar los beneficios de la transformación digital de forma equitativa y sustentable.

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